domingo, 26 de abril de 2009

Más de10 años perdiendo y 10 años perdidos

El béisbol y la vida tienen mucho en común, mucho más de lo que se puede pensar. Hay una analogía que dice que se parecen tanto que se pueden resumir de esta manera: una persona sale de su casa (dogout), a enfrentarse al día (un turno al bate), si tiene éxito alcanza la primera base, dependiendo de su impulso puede ir a segunda o a tercera de una sola vez. Con la ayuda de otros, y en base a sus habilidades, sigue avanzando hasta llegar al home y anotar una carrera (vuelta a la casa), donde lo esperan para celebrar su éxito y el del equipo (familia). Si el bateador falla, el béisbol, como la vida le da otra oportunidad.

Otra cosa que une a la vida con el juego de los bates y las pelotas, es el ganar y el perder. Ganar es contagioso, pero lamentablemente perder también lo es.

Como fanático de los Orioles de Baltimore, éste, quien escribe, ha visto a su equipo alcanzar 11 años consecutivos con récord negativo, es decir, cada año con más juegos perdidos que ganados, 11 temporadas de ilusiones primaverales venidas a menos y rotas con las realidades del verano, al ver al equipo sin chance en los meses calientes del año, lo que hace de julio el mes donde la realidad derrite las pocas esperanzas que nos quedan.

De nuevo, cuánto se parece la vida al béisbol.

En Venezuela llevamos 10 años de récord negativos. Llevamos 10 años en lo que, al comienzo, nos llegaron esperanzas primaverales, pero con el tiempo un largo verano nos ha derretido muchas esperanzas.

Lo que es peor, la vida nos ha dado muchas oportunidades para cambiar el rumbo, para voltear el juego a nuestro favor, pero aún así seguimos perdiendo, seguimos dejando los hombres en posición anotadora, incapaces de conseguir una victoria dramática. Apenas un par de veces nos hemos ido arriba en el juego, sólo para ver al bullpen botar la ventaja. Lo malo es que últimamente hasta los umpires cantan bolas los strikes que lanzamos. Pero hay que seguir pitchando, buscando las esquinas, tratando de engañar a los bateadores, no dejar la bola en el medio para que nos bateen.

Los Orioles, durante estos 11 años han sufrido la ineptitud de Peter Angelos, dueño del equipo, quien a su antojo ha contratado y despedido a una buena cantidad de personas en los cargos gerenciales del equipo, desde los Gerentes Generales hasta los managers, quienes al final no han tenido mucho efecto en la suerte del equipo del señor Angelos. Él es el mandamás.

Ay Venezuela cuánto te pareces a los Orioles.

Esto me lleva a otra reflexión, quién romperá primero su racha perdedora?

10 años después todavía le apuesto a Venezuela, porque En la vida y en el béisbol no se puede perder siempre.

Por lo menos queda una certeza, el béisbol castiga cuando se juega mal, al final, la vida también.


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