miércoles, 24 de abril de 2013

Descubierto un nuevo tipo de cerebro


En la década de los 70´s Paul McLean asomó una teoría que trataba de explicar la evolución del cerebro humano a través del paso de miles de años, de esta manera nuestra masa encefálica se desarrolló en tres pasos, el cerebro reptil (o reptilineo), el límbico y el neocortex, llamados también cerebros primitivo, medio y nuevo, por la datación que se les asignaba,

Los cerebros de McLean se entienden muy bien cuando se cruzan con las necesidades descritas por Maslow, desde lo más básico hasta lo más específico. El cerebro reptilineo es el más antiguo se encarga de controlar las funciones básicas como la respiración, el control del sistema nervioso y el metabolismo de los otros órganos. Las tareas y funciones que tiene a su cargo las realiza de forma automática. El cerebro límbico o medio es en donde se encuentran las emociones. En este cerebro también se encuentran las funciones del aprendizaje y de la memoria. Se puede decir que aquí es en donde se procesan las emociones. Por último está el cerebro neocortex, es el cerebro más desarrollado, es lo que nos diferencia de los demás animales. Aquí se produce el pensamiento lógico.

Esta teoría que ya casi llega a las 4 décadas acaba de ser retada ante el descubrimiento de un nuevo cerebro.

El descubrimiento es de fecha muy reciente, desde principios de abril, cuando comenzaron a darse una serie de manifestaciones cerebrales nunca antes vistas.

Los signos eran claros, un hombre capaz de comunicare con pajaritos del más allá, capaz de reescribir la geografía nacional con la misma pasmosa habilidad con la que cambia la gramática del idioma. Un cerebro capaz de improvisar en francés. Un cerebro capaz de soltar amenazas y culpas como si fuera una metralleta de las más letales.

También es un cerebro capaz de decir lo mismo, pero que suena a nuevo. Magnicidios, planes de la derecha, Imperio, capitalismo. Líder máximo, gran líder, padre, padrecito, mesías...

Una mente maravillosa que sin pestañear habla de inseguridad, de burocracia y corrupción, como si jamás hubiera pertenecido al gobierno del cual es parte desde hace 14 años. Hasta hace que uno llegue a dudar que es del mismo partido y que fue ungido por el líder máximo, gran líder, padre, padrecito, mesías...

Una masa gris que engendra pensamientos homofóbicos, que desdeña de los discapacitados y especiales, que, por su puesto, odia la disidencia y a todo aquel que piensa diferente. Una mente que dice amor pero uno escucha rencor, que dice paz y suena a plomo.

Los científicos que documentaron y describieron este nuevo cerebro tardaron un buen tiempo en encontrarle un nombre apropiado, hasta que llegaron a una conclusión.

Así pues, ahora tenemos 4 tipos de cerebros, el reptil, el límbico, el neocortex y el reciente, el fresquito descubierto en abril, el cerebro rectal.

(Ciertamente, sólo pensando con el culo se puede decir todo lo que este señor ha dicho)

El pueblinski está muriendo de hambrinski.

El título de esta nota fue tomado de un capítulo de los Picapiedras, en el cual, el audaz Pedro Picapiedras se hacía pasar, dada su semejanza física, por un mandatario de un país, que, por la época del capítulo original, el acento y las formas, se pude suponer era de la extinta Europa socialista.

Durante el desarrollo de los acontecimientos, Picapiedras/presidente repetía la frase para justificar su insurgencia en el poder, el pueblo muera de hambre, lago había que hacer. Por supuesto, estaba ataviado con galas militarescas y era tratado como su Alteza Real y no como un presidente de un país socialista, porque los lujos y los altos protocolos no tienen ideologías.

El pueblinski está muriendo de hambrinski.

Eso era todo lo que debía decir, pero la audacia, como la estulticia, no tienen límites y en muchos casos tampoco tienen muros de contención y Pedro Picapiedras habló de más, metiéndose en grandes problemas por salirse del libreto, pues, al igual que el presidente usurpador, el imitador tampoco tenía idea de lo que hacía.

Ese es el principal problema con los usurpadores o con aquellas personas que sin tener los méritos son impuestas por otros. Pueden hablar mucho, pero tienen poco que decir, pueden hacerse los poderosos, rodearse de milicias, armas y espadas, pero son como aquellos boxeadores, que son temidos por su pegada, pero tienen mandíbulas de cristal y piernas flojas, la lona los espera.

Hambrinski, el hambre del pueblo lo justifica todo, incluso desconocerse y deslastrarse de los errores pasados, como si no se tuviera paternidad en la culpa, aquellas personas carentes de legitimidad y solidez nunca admiten, nunca hacen un mea culpa.

Picapiedras terminó su aventura a las carreras, huyendo de un grupo que buscaba justicia y trataba de derrocar al Presidente, pues la justicia tiene brazos muy largos y llega a quienes le deben y le temen.

Mientras tanto, acá en Venezuela unos usurpadores están matando de hambrinski al pueblinski.

El Colectivo Torquemada


Dudo que sepan quien fue Torquemada, que tengan idea de la monstruosa empresa que lo hizo famoso. Su cultura no les da, sus conocimientos de historia menos, su odio embrutecedor los ciega.

Encendidos en la llama del rencor, sedientos de venganza y aún aturdidos por las cacerolas, un grupo de salvajes llegó hasta las instalaciones de un ente público, vale decir, chavista, entraron a la fuerza en pos de dos mujeres, una de ellas en estado de gravidez, para sacarlas a empellones, llevarlas a la plaza pública y juzgarlas, el delito: traición manifestada en el tronar de los utensilios de cocina que retumbaron por todo el país.

Afortunadamente sus compañeros de trabajo las protegieron, cerrándole el paso a los violentos y hasta careándose con ellos.

La cacería de brujas apenas comienza, como lo muestra esta otra escena dada en una filial de PDVSA Industrial, donde un empleado, en pleno comedor y ante la mirada de todos, amenazó a los “escuálidos infiltrados”, “traidores” que están plenamente identificados, que saben quiénes son y que no van a durar mucho ahí, que los van a sacar, les declaró la guerra.

No son cuentos, son historias reales, cuyos protagonistas no son nombrados por su protección, como tampoco lo son las instituciones, por la mía.

Quieren sembrar el terror, pero lo cierto es que lo realmente pavoroso es que las autoridades, en ambos casos, se hicieron lo ciegos ante ambas situaciones.

Como en tiempos de Torquemada, se nos vienen épocas oscuras, la orden de radicalizar parece estar dada, a los más cabezacaliente este mandato les cae como anillo al dedo, lo esperaban, la violencia es su norte y el odio su gasolina. Por años han esperado este momento, montados en las motos que les trajo el gobierno y puliendo las armas que, oh casualidad, les llegaron por el mismo proveedor.

Las amenazas no van a quedar ahí, el gobierno creó a los colectivos pero no va a poder dominarlos, se les van a salir de las manos, las anarquía no conoce de izquierdas o derechas, al probar la sangre querrán más, de aliado o enemigos, no importa.

Ante los colectivos Torquemada, que Dios nos agarré confesados.