No sé si les pasó a ustedes, no sé si fue un fenómeno aislado que nos tocó vivir a quienes por muchos años compartimos el salón de clases en la Unidad Educativa Colegio del Ave María.
La cuestión es ésta: la profesora, de la materia que sea, probablemente por más flojera que por inclinación a una mejor enseñanza, nos decía que iban a darse exposiciones libres. A simple vista las exposiciones de temas libres eran una gran oportunidad para nosotros como estudiantes, un chance único para investigar un tema que nos pareciera asombroso, un tema que nos apasionara, que nos diferenciara. Al menos eso pensaba.
Mis compañeros de clases y en especial los de equipo de expisición pensaban de otra manera. Los temas libres eran temas recurrentes: las drogas, el SIDA, los métodos anticonceptivos (que curiosamente siempre terminaban recomendando que abstenerse era el método más seguro), el petroleo y la naciente Unión Europea.
Tres cadenas en dos días, diciendo lo mismo, repitiendo las mismas muletillas, las mismas amenazas y los mismos malos chistes me recuerdan a una de mis compañeras hablando del condón como método anticonceptivo o tal vez como método de barrera para evitar el contagio del SIDA.
Ambas exposiciones podían sonar igual, ser lo mismo.
La memoria de mis compañeros leyendo las láminas que año tras año fallaban en aprenderse o parados de frente al salón, apuntador de antena en mano, arrancando su participación diciendo: "como mi compañero quería decir" o inventando descaradamente a ver si, como pasaba, se salvaban gracias a la bondad de las profesoras, se me confunde con las imágenes de hoy, de esas cadenas de repeticiones, donde unos infelices son expuestos a hablar de manera "espontánea" al comandante/presidente/profesor/encuestador/pelotero/dramaturgo/omnipresente.
Lo que más me divierte, entonces y ahora, es cuando las profesoras (o el hablador) regañan a los expositores frente a toda la audiencia, por mediocres. Es chistoso, pero es como ver en vivo a un cachicamo decirle a un morrocoy que es un conchuo.
Esas distantes exposiciones de temas libres eran una improvisación, un chiste, eran algo que se hacía para malprender unos puntitos extra para el 70% y para los profesores era el chance de no hacer mucho y cobrar en proporción.
Con esas exposiciones se pasaba, cuando se merecía haber raspado.
La historia, como las notas de las exposiciones libres parece repetirse, quienes merecen estar raspados han pasado.
jueves, 16 de febrero de 2012
lunes, 28 de noviembre de 2011
Sábado Sensacional como ideología
Bolivariana, robinsoniana, zamorana y bendayanana.
Esta revolución tiene más de Sábado Sensacional que de socialista, más de Amador que de Bolívar, el show es su signo, la comparsa y las consignas son su forma. El presidente anima, canta, cuenta, hace pases en vivo y hasta tiene invitados nacionales e internacionales.
El formato da para todo, risas, lágrimas, regaños, sorpresas. El público asistente canta, baila, confecciona pancartas, maquilla viejas, presenta emociones y de ser necesario, responde a un cartel en el cual se lee "aplausos".
La magia de Sábado Sensacional radica en la "capacidad" para sorprender, algo que debe copiar el régimen, las cadenas tienen show, son mega producciones, pero les falta sorpresa, no sería más divertida una adjudicación de casas al estilo Megamatch Sensacional, imaginen a una humilde mujer, vestida de rojo, con un manojo de llaves y pocos segundos para ir abriendo puertas y ganando lo que hay dentro de la casa. Abrió la puerta de entrada, la casa es suya, entró a la cocina, suya, la sala y el comedor, se los queda. Se acaba el tiempo, aún falta el área de lavado y le sobran llaves. Chávez la anima, el público aplaude, las pancartas del Consejo Comunal se elevan por ella. Gane o pierda es lo de menos, el show es bueno, es suficiente y en especial, debe continuar.
Por qué el gobierno no ha creado la Misión mi Boda Socialista. Bodas comunales por TV, antecedidas por cápsulas que nos muestran los sufrimientos previos de las novias, el estrés de las empresas de producción social y cooperativas encargadas de los vestidos, los pasapalos y cotillones revolucionarios. Obviamente, al blanco de los vestidos se le impondría el rojo del decorado y de las flores. Seguro que Alí Primera tiene algo para bailar como vals.
Amador trajo a Tatoo, el enano de La Isla de la Fantasía y lo afeitó. Trajo al Camionero BJ y su mono. El comandante presidente trae a Evo y juntos mascan hojas de Coca. Trae al finado Gadaffi y su famosa carpa. Montó un club con los dictadores más famosos del Mundo.
Ánimo Venezuela, ánimo.
Esta revolución tiene más de Sábado Sensacional que de socialista, más de Amador que de Bolívar, el show es su signo, la comparsa y las consignas son su forma. El presidente anima, canta, cuenta, hace pases en vivo y hasta tiene invitados nacionales e internacionales.
El formato da para todo, risas, lágrimas, regaños, sorpresas. El público asistente canta, baila, confecciona pancartas, maquilla viejas, presenta emociones y de ser necesario, responde a un cartel en el cual se lee "aplausos".
La magia de Sábado Sensacional radica en la "capacidad" para sorprender, algo que debe copiar el régimen, las cadenas tienen show, son mega producciones, pero les falta sorpresa, no sería más divertida una adjudicación de casas al estilo Megamatch Sensacional, imaginen a una humilde mujer, vestida de rojo, con un manojo de llaves y pocos segundos para ir abriendo puertas y ganando lo que hay dentro de la casa. Abrió la puerta de entrada, la casa es suya, entró a la cocina, suya, la sala y el comedor, se los queda. Se acaba el tiempo, aún falta el área de lavado y le sobran llaves. Chávez la anima, el público aplaude, las pancartas del Consejo Comunal se elevan por ella. Gane o pierda es lo de menos, el show es bueno, es suficiente y en especial, debe continuar.
Por qué el gobierno no ha creado la Misión mi Boda Socialista. Bodas comunales por TV, antecedidas por cápsulas que nos muestran los sufrimientos previos de las novias, el estrés de las empresas de producción social y cooperativas encargadas de los vestidos, los pasapalos y cotillones revolucionarios. Obviamente, al blanco de los vestidos se le impondría el rojo del decorado y de las flores. Seguro que Alí Primera tiene algo para bailar como vals.
Amador trajo a Tatoo, el enano de La Isla de la Fantasía y lo afeitó. Trajo al Camionero BJ y su mono. El comandante presidente trae a Evo y juntos mascan hojas de Coca. Trae al finado Gadaffi y su famosa carpa. Montó un club con los dictadores más famosos del Mundo.
Ánimo Venezuela, ánimo.
viernes, 14 de octubre de 2011
Precandidato somos todos
Precandidatos somos todos
No deja de sorprender, porque capacidad para la sorpresa nos sobra, el festival de personalidades que a diario engrosan la lista de precandidatos que se inscriben para las elecciones primarias de la opisición.
Los nombres son variados, desde aquellos con aspiraciones legítimas y chances serios como, Capriles Radomsky, Pablo Pérez, Antonio Ledezma, Leopoldo López (que en realidad es precandidato a ser precandidato, por la inhabilitación) o aquellos con menos chance como Eduardo Fernández (el eterno precadidato), María Corina Machado (desde ya, precandidata al premio Nóbel de Economía con su Capitalisno Popular). Por su puesto, tambien están esos que se lanzan no sabemos a qué, como Diego Arrias o Cecilia Sosa.
En este punto me viene una idea a la cabeza , casi un epifanía, una despertar a una realidad que no habíamos visto, hasta esta hemorragia de precandidaturitis: todos somos precandidatos a algo.
La muchacha que camina delante de usted, con un escote que llega al ombligo es precandidata a un piropo subido de tono. El motorizado que maneja sin cuidado en la autopista es precandidato a darse un tortazo que lo deje desparramado en el asfalto. La señora que va al supermercado es precandidata para regresar a su casa sin algo de su lista original. Usted y yo somos precandidatos a ser víctimas del hampa.
Todos somos precandidatos y hay quienes quieren ser nuestros precandidatos.
Los expertos aseguran que para eso son la primarias, para que participe quien quiera y salga un ganador de ellas, pero acaso no es obvio que con esta parranda de precandidatos, el ganador obtendrá un porcentaje de votos alarmantemente bajo como para ser considerado una fuerza real, no es lo mismo ganar con 45% de los votos que hacerlo con el 18%.
18% no es muestra de unidad.
Eduardo Fernández? En serio? Cecilia Sosa? Por favor.
Pérez Vivas, al retirarse demostró una muy poco vista calidad política y desapego a las aspiraciones personales o tal vez lo hizo a sabiendas de sus pocas probabilidades, como sea, insistir en ir a las primarias es demostrar que se está de espaldas al país, hacerse a un lado es dejar claro que, tal vez, el frente de batalla es otro.
Pero lamentablemente, hasta ahora tenemos una competencias de pre(s): PREdadores, PREpotentes y PREtenciosos precandidatos.
No deja de sorprender, porque capacidad para la sorpresa nos sobra, el festival de personalidades que a diario engrosan la lista de precandidatos que se inscriben para las elecciones primarias de la opisición.
Los nombres son variados, desde aquellos con aspiraciones legítimas y chances serios como, Capriles Radomsky, Pablo Pérez, Antonio Ledezma, Leopoldo López (que en realidad es precandidato a ser precandidato, por la inhabilitación) o aquellos con menos chance como Eduardo Fernández (el eterno precadidato), María Corina Machado (desde ya, precandidata al premio Nóbel de Economía con su Capitalisno Popular). Por su puesto, tambien están esos que se lanzan no sabemos a qué, como Diego Arrias o Cecilia Sosa.
En este punto me viene una idea a la cabeza , casi un epifanía, una despertar a una realidad que no habíamos visto, hasta esta hemorragia de precandidaturitis: todos somos precandidatos a algo.
La muchacha que camina delante de usted, con un escote que llega al ombligo es precandidata a un piropo subido de tono. El motorizado que maneja sin cuidado en la autopista es precandidato a darse un tortazo que lo deje desparramado en el asfalto. La señora que va al supermercado es precandidata para regresar a su casa sin algo de su lista original. Usted y yo somos precandidatos a ser víctimas del hampa.
Todos somos precandidatos y hay quienes quieren ser nuestros precandidatos.
Los expertos aseguran que para eso son la primarias, para que participe quien quiera y salga un ganador de ellas, pero acaso no es obvio que con esta parranda de precandidatos, el ganador obtendrá un porcentaje de votos alarmantemente bajo como para ser considerado una fuerza real, no es lo mismo ganar con 45% de los votos que hacerlo con el 18%.
18% no es muestra de unidad.
Eduardo Fernández? En serio? Cecilia Sosa? Por favor.
Pérez Vivas, al retirarse demostró una muy poco vista calidad política y desapego a las aspiraciones personales o tal vez lo hizo a sabiendas de sus pocas probabilidades, como sea, insistir en ir a las primarias es demostrar que se está de espaldas al país, hacerse a un lado es dejar claro que, tal vez, el frente de batalla es otro.
Pero lamentablemente, hasta ahora tenemos una competencias de pre(s): PREdadores, PREpotentes y PREtenciosos precandidatos.
jueves, 15 de septiembre de 2011
Los semáforos inteligentes
Ahí están, cada vez más presentes en nuestras cuidades, cada vez más, restregándonos su inteligencia en la cara, su infalibilidad, su odiosa puntualidad, aspectos que nos recuerdan que somos todo lo contrario. Su "iluminación" nos reduce a lo que somos, unos salavajes en 4 ruedas.
Es que ahí están, inteligentazos, no importa si uno es n PHd o un tecnócrata del IESA, los inteligentes son ellos, son ellos quienes marcan la pauta, quienes dirigen nuestra movilidad.
Diablos, cómo fastidian mi estadía en las esquinas. Cómo arruinan ese momento que espero tanto, en vez de ver si el malabarista con cuchillos se pela y se clava uno en el pie o en vez de estar pendiente de ver si aquel que trabaja con fuego se prende en candela y se quema, no, mi atención se centra en contar, como hipnotizado, los segundos que faltan para que me toque la luz verde de nuevo.
Estúpidos semáforos inteligentes.
Realmente eso de contar los segundos me enloquece, si estoy de primero siento una presión que no necesito, 3, 2, 1, arranca flaco. Si no arranco, pues el mismo semaforito mide el tiempo actual del cornetazo de quien está atrás. Ese conductor que debe pensar "infeliz, si la cuenta está en regresivo, por qué no estás pilas y pones primera o drive cuando falten 3 segundos, en vez de esperar la luz verde" y tiene razón, toda la razón, pero las esquinas y los semáforos, los viejos, los brutos, estaban para darnos un respiro y una oportunidad para el despiste. Pero no, estos maestros de tres luces vienen a enseñarnos a estar pilas en las esquinas.
Dígame si en vez de estar de primero, estoy de segundo o tercero, ahí sí, cuando faltan tres segundos ya tengo la primera puesta, la mano en la corneta y los labios prestos para exclamar "infeliz, si la cuenta está en regresivo, por qué no estás pilas y pones primera o drive cuando falten 3 segundos, en vez de esperar la luz verde".
Es en este momento cuando reflexiono y me doy cuenta del aprendizaje real que estos semáforos vienen a darnos. Como sociedad nos hemos acostumbrado a atacar con los mismos argumentos que odiamos esgriman en nuestra contra. Por un lado ataco al presidente porque quiere quedarse en el coroto, pero por el otro soy el eterno candidato a todo. Por un lado critíco que una potencia pretenda la unipolaridad, pero por el otro quiero ser ejemónico. Critico que no estés pila en un semáforo, cuando pretendo que entiendas que quiero ver si el malabarista sale herido de alguna manera.
Diablos, nunca pensé que un semáforo pudiera ser tan brillante y darnos lecciones tan sencillas.
Es que ahí están, inteligentazos, no importa si uno es n PHd o un tecnócrata del IESA, los inteligentes son ellos, son ellos quienes marcan la pauta, quienes dirigen nuestra movilidad.
Diablos, cómo fastidian mi estadía en las esquinas. Cómo arruinan ese momento que espero tanto, en vez de ver si el malabarista con cuchillos se pela y se clava uno en el pie o en vez de estar pendiente de ver si aquel que trabaja con fuego se prende en candela y se quema, no, mi atención se centra en contar, como hipnotizado, los segundos que faltan para que me toque la luz verde de nuevo.
Estúpidos semáforos inteligentes.
Realmente eso de contar los segundos me enloquece, si estoy de primero siento una presión que no necesito, 3, 2, 1, arranca flaco. Si no arranco, pues el mismo semaforito mide el tiempo actual del cornetazo de quien está atrás. Ese conductor que debe pensar "infeliz, si la cuenta está en regresivo, por qué no estás pilas y pones primera o drive cuando falten 3 segundos, en vez de esperar la luz verde" y tiene razón, toda la razón, pero las esquinas y los semáforos, los viejos, los brutos, estaban para darnos un respiro y una oportunidad para el despiste. Pero no, estos maestros de tres luces vienen a enseñarnos a estar pilas en las esquinas.
Dígame si en vez de estar de primero, estoy de segundo o tercero, ahí sí, cuando faltan tres segundos ya tengo la primera puesta, la mano en la corneta y los labios prestos para exclamar "infeliz, si la cuenta está en regresivo, por qué no estás pilas y pones primera o drive cuando falten 3 segundos, en vez de esperar la luz verde".
Es en este momento cuando reflexiono y me doy cuenta del aprendizaje real que estos semáforos vienen a darnos. Como sociedad nos hemos acostumbrado a atacar con los mismos argumentos que odiamos esgriman en nuestra contra. Por un lado ataco al presidente porque quiere quedarse en el coroto, pero por el otro soy el eterno candidato a todo. Por un lado critíco que una potencia pretenda la unipolaridad, pero por el otro quiero ser ejemónico. Critico que no estés pila en un semáforo, cuando pretendo que entiendas que quiero ver si el malabarista sale herido de alguna manera.
Diablos, nunca pensé que un semáforo pudiera ser tan brillante y darnos lecciones tan sencillas.
viernes, 8 de julio de 2011
La lectura
Se abrió ante mí un nuevo libro,
de hojas canelas y suave cubierta
con finos adornos recubierta
y con márgenes en los que escribo.
Es una lectura sencilla, placentera
un libro que no provoca soltar,
y en sus bellas páginas volcar
la pasión que su letra me genera
Es un libro para amar, que se deja amar
un libro para aprender hasta lo que se sabe,
con un contenido (y qué duda cabe)
que mientras más lo lees, más me va a enamorar.
En sus páginas encuentro, bondad y poesía.
sensualidad reprimida y deseo desenfrenados
reflexiones y pensamientos encontrados,
también leo lo que fue y lo que sería.
El libro lleva tu nombre, nombre de bella mujer,
escrito con suspiros en lo suave de tu piel,
con sabor a miel dulce y pura, sin rastros de hiel,
para saborearlo todo, porque deleitarse es menester.
El prólogo es sobre amor, sobre amarte, en realidad
y describe con simpleza lo que te hace tan bella,
tema que queda muy claro, como la luna y la estrella,
es una invitación para leer en noches de claridad.
Es tu cuerpo ese libro, cuerpo de apredizaje,
que quiero leer, sin faltas, cada noche,
sin pausas, sin parar y sin reproche
y se he de viajar, llavarlo hecho amor en mi equipaje
de hojas canelas y suave cubierta
con finos adornos recubierta
y con márgenes en los que escribo.
Es una lectura sencilla, placentera
un libro que no provoca soltar,
y en sus bellas páginas volcar
la pasión que su letra me genera
Es un libro para amar, que se deja amar
un libro para aprender hasta lo que se sabe,
con un contenido (y qué duda cabe)
que mientras más lo lees, más me va a enamorar.
En sus páginas encuentro, bondad y poesía.
sensualidad reprimida y deseo desenfrenados
reflexiones y pensamientos encontrados,
también leo lo que fue y lo que sería.
El libro lleva tu nombre, nombre de bella mujer,
escrito con suspiros en lo suave de tu piel,
con sabor a miel dulce y pura, sin rastros de hiel,
para saborearlo todo, porque deleitarse es menester.
El prólogo es sobre amor, sobre amarte, en realidad
y describe con simpleza lo que te hace tan bella,
tema que queda muy claro, como la luna y la estrella,
es una invitación para leer en noches de claridad.
Es tu cuerpo ese libro, cuerpo de apredizaje,
que quiero leer, sin faltas, cada noche,
sin pausas, sin parar y sin reproche
y se he de viajar, llavarlo hecho amor en mi equipaje
jueves, 16 de junio de 2011
Creativo soy yo
Recuerdo el episodio como si hubiera sido ayer, estábamos jugando softball un grupo de amigos, como ha sido caso común entre la 4ta y la 5ta, nos quejábamos de la situación del país, de lo caro que estaba todo todo, de las pocas oportunidades (qué poco sabíamos de estar mal en esos días), la conversación pasó entonces a los trabajos y los sueldos de cada uno, tema que siempre trato de evitar, primero, por lo complicado de explicar qué es un creativo en una agencia de publicidad y segundo, porque nunca me ha gustado hablar de mi sueldo.
El tema es que, después de hacer mi mejor esfuerzo para explicar qué hace un creativo en una agencia de publicidad y de evadir el sueldo, un amigo me increpó con firmeza y me dijo: "tú NO eres creativo, creativo soy yo, que estoy desempleado y tengo tres muchachos que mantener". Juro que ante eso, ante algo tan lapidario no pude responder nada, quedé mudo, sin palabras, sin argumentos.
Años después, adentrándonos ya a 12 de la 5ta, me he dado cuenta que todos nos hemos vueltos creativos, que el rebusque debería ser un renglón más en las curricula de los venezolanos, algo así como datos personales, datos académicos, cursos, hobbies y rebusque/tigres.
El rebusque dejó de ser algo aislado para pasar a ser algo de nuestra identidad, vender carteras, perfumes, tortas, medias, trajes de baños y potes de cocina ya no es exclusivo de personas de bajos recursos, como tampoco lo es ofrecer decoraciones para fiestas infantiles, cintillos y demás. Al mediodía nuestras oficinas son centros comerciales o mercados populares, según sea el espacio que se use para estos intercambios.
En eso el socialismo ha sido realmente efectivo, nos iguala a todos, nos une, nos identifica, el vecino es también mi vecino en el mundo del rebusque, mi compañero de trabajo es también mi colega en eso de matar tigres.
El cupo de internet es una gran herramienta par comprar barato y revender a bolívares fuertes, hasta con las restricciones hay que ser creativos.
Hemos visto como el valor de nuestro trabajo se pierde, como las quincenas agonizan y mueren de manera prematura, la diversificación nos ha enseñado a sobrellevar las cosas, con algo extra me redondeo, con algo aquí y allá salgo de esto, pa´lante es pa´allá.
Lemantablemente, en este caso, saber salir adelante nos lleva para atrás.
El tema es que, después de hacer mi mejor esfuerzo para explicar qué hace un creativo en una agencia de publicidad y de evadir el sueldo, un amigo me increpó con firmeza y me dijo: "tú NO eres creativo, creativo soy yo, que estoy desempleado y tengo tres muchachos que mantener". Juro que ante eso, ante algo tan lapidario no pude responder nada, quedé mudo, sin palabras, sin argumentos.
Años después, adentrándonos ya a 12 de la 5ta, me he dado cuenta que todos nos hemos vueltos creativos, que el rebusque debería ser un renglón más en las curricula de los venezolanos, algo así como datos personales, datos académicos, cursos, hobbies y rebusque/tigres.
El rebusque dejó de ser algo aislado para pasar a ser algo de nuestra identidad, vender carteras, perfumes, tortas, medias, trajes de baños y potes de cocina ya no es exclusivo de personas de bajos recursos, como tampoco lo es ofrecer decoraciones para fiestas infantiles, cintillos y demás. Al mediodía nuestras oficinas son centros comerciales o mercados populares, según sea el espacio que se use para estos intercambios.
En eso el socialismo ha sido realmente efectivo, nos iguala a todos, nos une, nos identifica, el vecino es también mi vecino en el mundo del rebusque, mi compañero de trabajo es también mi colega en eso de matar tigres.
El cupo de internet es una gran herramienta par comprar barato y revender a bolívares fuertes, hasta con las restricciones hay que ser creativos.
Hemos visto como el valor de nuestro trabajo se pierde, como las quincenas agonizan y mueren de manera prematura, la diversificación nos ha enseñado a sobrellevar las cosas, con algo extra me redondeo, con algo aquí y allá salgo de esto, pa´lante es pa´allá.
Lemantablemente, en este caso, saber salir adelante nos lleva para atrás.
Vivir
Amanece muy temprano
para quien quiere levantarse
y tenderse una mano,
porque hay que recuperarse.
El amanecer es un nuevo día
una nueva oportunidad de vivir,
donde se unen penas y alegrías
donde se aprende a sobrevivir.
Todo comienza al salir el sol,
y se desarrolla a buen ritmo,
hasta que llega la tarde en arrebol,
que es de la noche el itsmo.
As es, el día para pensar,
porque pensar es obligado,
y la noche para censar
cada sueño postergado.
¿Qué más queda al final,
si no es lo vivido?,
el destino es mortal
y nos echa al olvido.
vive cual vendaval
que moja donde ha llovido,
briseando al tiempo primaveral
altanero y conmovido.
para quien quiere levantarse
y tenderse una mano,
porque hay que recuperarse.
El amanecer es un nuevo día
una nueva oportunidad de vivir,
donde se unen penas y alegrías
donde se aprende a sobrevivir.
Todo comienza al salir el sol,
y se desarrolla a buen ritmo,
hasta que llega la tarde en arrebol,
que es de la noche el itsmo.
As es, el día para pensar,
porque pensar es obligado,
y la noche para censar
cada sueño postergado.
¿Qué más queda al final,
si no es lo vivido?,
el destino es mortal
y nos echa al olvido.
vive cual vendaval
que moja donde ha llovido,
briseando al tiempo primaveral
altanero y conmovido.
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